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Viaje a Eslovenia y Venecia

Enviado por Javier, el 17/11/2011


Día 6:  Venecia

Resumen del día. Valoración de los lugares visitados ese día.

Hoy tocaba visitar Venecia todo el día, así que lo que primero hicimos (una vez desayunados en el hotel) fue sacar un abono turístico de navegación para 12 horas, que costó 16 euros, y que nos permitiría coger tantos barcos como quisiéramos, imprescindibles para un desplazamiento ágil en Venecia. Otras formas de transporte aquí son el barco-taxi (caro) y las góndolas (que son más bien turísticas y que regateando un poco se pueden sacar por unos 50-60 euros la hora). Así que cogimos el barco nº 1 y fuimos a ver el puente Rialto, famoso puente veneciano rodeado por infinidad de tiendas, restaurantes y puestos de souvenirs. Una cosa llama la atención de Venecia: hay miles de tiendas de souvenirs, y casi todas con figuras hechas con cristal de Murano, máscaras, y polos azules y blancos de rayas al estilo de los gondoleros venecianos.

El Gran Canal de Venecia
El Gran Canal de Venecia

La verdad es que Venecia es diferente. Mezclas esa fisonomía propia de calles y canales con una riqueza arquitectónica espectacular y le mezclas el bullicio y el turismo y te queda una combinación que por lo menos merece la pena conocer. Desde el paseo en barco por el Gran Canal pudimos contemplar cuántos edificios singulares tiene la ciudad, destacando antiguos palacios, edificios institucionales y multitud de iglesias (la que más nos gustó fue la Iglesia de la Salud, preciosa) . Así que, en general, pasamos la primera parte del día paseando por sus calles, entrando en tiendas, visitando iglesias, … como se diría, respirando la ciudad. Comimos un bocadillo en uno de los innumerables puestos de comida y cogimos de nuevo el barco (siempre las líneas 1 ó 2) hacia la punta de la ciudad que se sitúa enfrente de la plaza de San Marco (la punta de la Dogana). Pasamos por el Puente de la Academia, entramos en la Iglesia de la Salud mencionada anteriormente, y conocimos esta zona de la ciudad que se caracteriza por tener, además, unas bonitas vistas a la Plaza de San Marco.

Aunque para bonitas vistas, quedaba la subida al Campanile (8 euros, con ascensor). No había mucha colas, así que subimos a las 5:30 de la tarde, y desde ahí pudimos contemplar la ciudad en todo su esplendor, así como las islas cercanas. Lástima que el perímetro de la Plaza de San Marco tuviera varios edificios bonitos con andamios.

El Campanile de Venecia 
El Campanile de Venecia 

Vista desde el Campanile de Venecia
Vista desde el Campanile de Venecia 

Había otros muchos monumentos que hubiéramos querido visitar por dentro, pero ni por presupuesto ni por tiempo lo hicimos, como el Palacio Ducal, así que sobre las 6 de la tarde fuimos a conocer la zona cercana al Puente de los Suspiros (estaba toda en obras), donde de nuevo había miles de personas y multitud de tiendas de todo tipo.

Ya casi con el anochecer volvimos al hotel a recoger las maletas ya que dormíamos en un hotel en las afueras de Venecia, a 5 minutos del aeropuerto Marco Polo. Cogimos el barco nº 1 y disfrutamos de un recorrido precioso por el Gran Canal de Venecia con todos los edificios iluminados.

El Puente Rialto, de noche
El Puente Rialto, de noche

Unos 45 minutos después, llegamos a la Piazzale Roma, donde recogimos nuestro coche y fuimos hasta un pequeño pueblo de las afueras, Campalto, donde nos esperaba el hotel Antony. La cena, a base de menú en el restaurante del hotel, estuvo muy rica, y se acabó el día y casi el viaje, pues al día siguiente cogeríamos el vuelo nada más comenzar la mañana.

Alojamiento en esa noche

Hotel Antony, de 4 estrellas, situado en la carretera entre Venecia y el aeropuerto Marco Polo. Grande y funcional, con parking gratis y un desayuno excelente. Pero no deja de ser un hotel de aeropuerto. Tenían servicio de shuttle con Venecia y con el aeropuerto, aunque nosotros, como teníamos coche, no lo utilizamos.