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Viaje a Eslovenia y Venecia

Enviado por Javier, el 17/11/2011


Día 1:  Sevilla - Venecia - Pirán

Resumen del día. Valoración de los lugares visitados ese día.

Comenzamos el viaje con el vuelo de Ryanair de las 6:30 de la mañana desde Sevilla en dirección a Venecia, en una mañana soleada. Puntualmente llegamos al aeropuerto Marco Polo, después de ver una bonita vista al sobrevolar Venecia. Allí nos esperaba un cochecito alquilado a Avis, un Fiat Idea.

Salimos de Venecia dirección a Trieste, por autopista. Justo antes de entrar en Eslovenia compramos la famosa Vigneta, que es una pegatina de uso obligatorio que hay que colocar en el parabrisas del coche, y que te permite la circulación por las autopistas de peaje durante su período de vigencia. Nosotros la compramos por 1 semana y nos costó 15 euros.

Sobre la 1 de la tarde llegamos a la pequeña franja de costa eslovena y directamente a Pirán. Este pueblo está situado en la punta de una península, conserva un casco antiguo bastante interesante y está prohibido para los coches, que deben aparcar en uno de los varios aparcamientos situados en las afueras. Llegamos al hotel Tartini, en pleno centro, dejamos las maletas, y nos volvimos con el coche hacia el parking, desde donde cogimos un autobús gratuito (pasan cada pocos minutos) que nos llevó de nuevo hasta el hotel.

Pirán es un pueblo con encanto,  porque tiene una bonita plaza central (la plaza Tartini), unas murallas bien conservadas, un Campanile desde donde se puede ver una bonita vista, es todo peatonal, …,  pero en el mes de octubre le falta bullicio, animación, vida... Comimos muy bien a base de pescado en el restaurante Pavel (el que estaba más lleno, con terraza soleada, muy agradable) y dimos un paseo recorriendo las estrechas callejuelas y paseando junto al mar, pero 2 horas después estaba todo visto.

Plaza Tartini de Piran
Plaza Tartini en Piran

Vista de Piran desde el Campanile
Vista de Piran desde el Campanile


Así que a media tarde decidimos coger un autobús (0,40 euros) y nos fuimos a Portoroz, localidad situada a escasos 4 kilómetros, que se caracteriza por ser ciudad balneario, tener muchos hoteles lujosos con casino, y un gran paseo marítimo. Portoroz estaba más animada, se veían niños por las calles, gente viviendo allí y una gran infraestructura de bares y restaurantes a pie de playa, por lo que nos imaginamos que debe ser un lugar muy bueno para el verano. Vimos unas instalaciones deportivas con un minigolf y no nos resistimos a jugar una partidita. Poco después se hizo de noche, dimos un paseo, y la ciudad se quedó también desierta, por lo que regresamos a Pirán, donde cenamos en un restaurante de los pocos que había abiertos y cerramos el día.

Alojamiento en esa noche
Hotel Tartini, de 3 estrellas. Situado en pleno centro, de difícil acceso como todo en Pirán. Cobran 6 euros por dejar el coche todo el día en el parking de las afueras. El personal del hotel fue muy amable para explicarnos todo el proceso del parking.